Archive for the Música Category

Ed y Patagonia 01

Monday, July 5th, 2010

Música y dibujos por Ed.

A Ed no puedo parar de admirarlo. Le pregunté hace meses que le sugería y disparaba la palabra “Patagonia”…hace unos días me envió tres canciones jugando con la película “La Patagonia Rebelde” y unos gif animados que me encantan. Esta es la primer canción: “Ratarquistas”. Al igual que con “Fueye” sigo pensando en complementar el libro con su propia banda sonora…estoy en eso. Gracias Ed por darme un empujón en este otro libro-quilombo.

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Beatriz Pichi Malen

Wednesday, April 7th, 2010

“Si el hombre no despierta, si no vuelve la mirada hacia la tierra, se destruye. El hombre va a la luna, al espacio infinito, pero … ¡cómo se alejó de la naturaleza!”. Aime Paine.

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Empecé a cantar siendo adolescente, cuando escuché por primera vez a Aime Paine. Me fascinaban esos cantos. Comencé a tararearlos en casa. Como tuve la fortuna de tratarla, ante mi inquietud ella me decía: “¡Anímese, cántelos. Cántelos, que cuanto más cantemos más vamos a ser!” Ella era la única que lo hacía en escenarios. Nuestra gente los tenía guardados. Aún hoy en algunas comunidades nuestros hermanos no cantan: y es que subsiste cierto temor, cierta vergüenza. Esa es mi responsabilidad: concienciar a nuestra gente de que podemos y debemos hacerlo, porque eso es parte de ser y no de parecer”. Nacida en Los Toldos, provincia de Buenos Aires, tataranieta del Cacique Coliqueo por línea materna, la cantante mapuche cuenta que nunca pensó en hacer de esto una profesión. Que la vida la fue llevando y ella fue dándole respuesta a eso que en el cuerpo le pasaba: “Me fui adentrando en este camino con el compromiso de lo que es recuperar una historia, animarse a ver ese pasado de dolor, de una guerra perdida, pero a la vez de saber que estamos vivos … Entonces, si estamos vivos, qué es lo que puedo hacer o podemos hacer en conjunto.

¿Cuál es el sentimiento para con los herederos de quienes ganaron la batalla? Resentimiento … odio …

Son varios los sentimientos. Hay gente que se ha quedado con el resentimiento. Otros trataron de ver qué sucedió y otros, además de eso, nos situamos en tiempo y forma. Nos situamos en el ahora. Los que vivimos, tanto ganadores como perdedores, somos herederos de una historia que no hemos elegido, pero sí somos responsables de qué hacer hoy con esa herencia. En función de eso uno se pondrá en movimiento o no. Hay gente que prefiere no ver y camina hacia otro lado. Otros sí quieren hacerlo y se plantean cómo obrar para redimir, construir o reconstruir.

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¿Quién la bautizó Pichi Malen?

Mi papá. Nos llamaba así a mi hermana y a mí. Ella no lo recogió como propio. Yo sí. Al fin eso soy: una pequeña mujer. El nombre quedó oficializado artísticamente en 1994, cuando al concursar en el Pre-Cosquín fue presentada en la instancia final como Beatriz Pichi Malen: “Ese año el canto mapuche obtuvo el premio Revelación” –dice, corriéndose claramente del lugar de protagonista. Sin embargo, actualmente está ubicada en un lugar de relevancia, de artista con proyección internacional.

Su trabajo es valorado en el exterior y ha sido elogiado ampliamente en nuestro país. ¿Asusta ese rol?

No lo siento así. Sí acepto que las responsabilidades son cada vez más grandes, pero no me asusta. Me preocupa. Y como dice don Luis Landriscina: “como me preocupa, me ocupo” ¿De qué? De responder a eso.

APARTADO I

“Lo que no se negocia es la dignidad. Todo lo demás se puede conversar, siempre que los interlocutores demuestren una actitud de respeto hacia nuestra gente. Como habitantes de un país que hoy es un estado, una nación, entiendo que el único modo de reconstruir una cultura, de generar un espacio, es conversando.”

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APARTADO II

“Creo que ella se busca a sí misma” –dijo Marián Farías Gómez al hablar de mi tarea. Y creo que sí, que buscarme es buscar la historia de mi pueblo. Y esto no está dicho totalmente. Entonces va a ser una constante.”

Dentro de su comunidad, ¿alguien reprobó o cuestionó su labor, o le hizo saber que exponer esos cantos fuera del marco comunitario implicaba una traición o una profanación?

Si alguien lo piensa, todavía no me lo dijo Y si eso sucediera, sería bueno saberlo. Por ahora tengo la gran satisfacción (porque fue un gran desafío el animarse a hacerlo) que desde los más pequeños hasta la gente mayor aprueben mi trabajo. Dicen que el canto nuestro está vivo, porque está puesto de una manera actualizada. Ellos no saben qué instrumentación o elementos sonoros se utilizan: lo escuchan. Y la aprobación se traduce en gestos de amor. Ellos me cuidan, me acompañan con sus rogativas. Por eso siempre hablo de mi gran familia.

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¿Participa en las ceremonias íntimas de las comunidades?

Si. En los lugares que he visitado esperan que diga “vamos a cantar” y salimos a hacerlo. O me sumo al grupo, porque están esperando que una esté cantando con ellos. Eso me da una gran fortaleza espiritual.

Tiene muy en claro que ser la transmisora de estas expresiones ancestrales no la convierten en una elegida. “Quizá una señalada, como otras personas” –desliza.
Un rol nada fácil …

La machi Antonia, de la zona de Cañete, algunas cosas me dijo. Me habló de mis ojos, del problema que tendría en mis ojos. (La medicina alopática está como desorientada. No me dan respuestas). Me dijo que iba a tener que aceptar nomás, porque “es muy celosa la fuerza que usted tiene y capaz que le tome todo el cuerpo”. Me marcó los cuidados que debo tener por lo que me toca en la vida.

N. de la R.: padece de una picazón persistente que le provoca irritación e inflamación).

Wetripantu

APARTADO III

“Siempre me atrajo la lluvia. Me acompaña. En mayo de este año me hicieron la imposición del nombre para el pueblo mapuche. Ellos me dijeron: “Usted tiene el newen (fuerza) de la lluvia. Usted se llama Newen Ma Un. La fuerza de la lluvia. Pasado el medio siglo de vida he encontrado mi nombre original.”

En sus interpretaciones, sonidos guturales, efectos percusivos, la palabra como matiz dramático, la acentuada respiración, son complementos de la voz cantada, en este afán de recrear con cautivante belleza la expresión de sus antiguos.

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No tomé clases de canto. Aprendí observando a las abuelas. Tienen un modo tan particular de respirar. Ellas van hablando y van respirando. Alguien diría que es la respiración circular. Y del mismo modo cantan. Así lo aprendí.

Añil es el título de su segundo disco. Pero pareciera que esa palabra abarca algo más que el nombre de una planta o la definición de un color …

El azul, desde mi adolescencia, fue el color. Me parecía que lo más bonito siempre era en azul. En la memoria de nuestro pueblo mapuche del azul viene la vida. Desde lo profundo del azul. El azul es todo: la vida, lo incierto, lo profundo y es el küpag, la ropa con la que antiguamente la mujer se vestía (küpag: para andar). Me pareció que una palabra escrita en español, pero que traducía el origen de la existencia mapuche, era una buena voz para titular un disco.

Chivilcoy

LOS MIEDOS DE UNA PEQUEÑA MUJER

¿Mis miedos? No cumplir con los compromisos que he asumido. No porque no pueda, sino porque se corte esta energía circular que tenemos como gente de la tierra, como especie humana. Cuando la energía queda flotando en la tierra del medio (donde estamos) el alma o espíritu puede quedar atrapado y padecer mucho. Y eso es algo que no voy a saber manejar. El futuro de mi hija también me asusta. Pero me angustia de modo particular el hecho de ver tanta diversidad en nuestro pueblo mapuche todavía. Me pregunto qué nos pasa. Sobre todo con quienes tenemos la posibilidad de movernos en la grandes ciudades y no podemos lograr esa unión de fuerzas. Me doy cuenta, visitando comunidades, que las urgencias son eso: urgencias. La gente se está quedando sin tierra, sin agua. El medio ambiente se está devastando, no solo para nosotros, sino para todos. Y seguimos discutiendo, no entendiéndonos.

APARTADO IV

Si bien mi profesión es el canto mapuche, no me aparto de la historia viva nuestra. De nuestra realidad, de nuestras urgencias. Yo puedo aportar para que nos miren, para que nos vean, para ser nosotros mismos dentro de esta globalización que es feroz.

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APARTADO V

No sé qué cosas me esperarán. Tampoco me desespero por averiguarlas. Pero estoy tranquila porque nuestro canto ha llegado a conocerse un poquito y dentro de un marco de respeto. Eso es bueno.

En sus recitales, la cantante adopta una actitud reverencial. Es una pequeña celebración –señala. Minutos antes de ingresar al escenario comienza mi rogativa y concluye al finalizar mi trabajo. Y la comparto con la gente. Estoy entregando parte de lo sagrado de nuestra cultura. Pongo especial cuidado en cómo hacerlo. Y el público, quizá sin una clara conciencia, lo percibe de alguna manera. Y es así. En estos encuentros (en esta “conjunción de espíritus”-dirá luego) la pequeña mujer esparce, cual labrador con la semilla, ese canto venido de lejos, síntesis del cotidiano padecer o la íntima ceremonia. Y lo hace cuidadosamente, como cuando apoya su kultrun, ese sagrado instrumento.

APARTADO VI

Cuando canto toco el kultrun. Es el instrumento sagrado por excelencia. No lo llevo a todos lados ni lo tengo en casa en cualquier lugar. Tiene su espacio y siempre está guardado.

Valle de Elicura

ABUELAS, LA MEMORIA VIVA

Muchas de las melodías de Beatriz son rescatadas de las abuelas a través de un singular modo de preguntar “encontré que la memoria viva la tienen las abuelas, los abuelos también, pero la mujer deberá conversar con la mujer. Decidí preguntar y a veces hasta me retaban porque no sabía preguntar y aprendí. Nunca le pregunto a una abuelita si tiene ganas de cantar o se acuerda de algún canto, entre mate o una tortita o lo que estemos haciendo le digo ‘capá’ va a salir un canto’ y ellas me dicen “capá’”, y por ahí no sale, quizá sale al otro día. Esa es la forma de preguntar”.

Entrevista realizada por la radio de Bilbao TAS-TAS Irrati librea

Oscar Payaguala

Monday, February 1st, 2010

Entrevista por Alejandro Aguado.

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En la provincia patagónica de Chubut (la que posee el mayor número de indígenas de Argentina respecto al número de habitantes), reside el tehuelche y músico Oscar Payaguala. La suya es una de las pocas voces de dicho pueblo que se hace pública, recordando que siguen presentes, valorizando y difundiendo su cultura. Es un músico muy respetado en las comunidades donde residen indígenas. Lleva editados 21 discos, en cuatro países. Con su música recorrió catorce países, de Europa, Asia y América y a diario conduce un programa de radio, que en el año 2000 obtuvo el premio Martín Fierro en el rubro cultural y educativo. La siguiente entrevista fue realizada en el año 2004 y estuvo enfocada a conocer un poco la realidad presente y pasada de los pueblos originarios de Patagonia.

¿Dónde residen hoy la mayoría de los tehuelches?

La mayor parte de los tehuelches están en Chubut, en Río Mayo, Bajo La Cancha, Pastos Blancos, Río Senguer, Chalía, Lago Blanco, Sarmiento, Comodoro Rivadavia. Pero la parte más gruesa está en Santa Cruz, en Pico Truncado, Las Heras y Kamusu Aike (lugar donde flamean los pastos), lugar del que muchos hablan pero pocos conocen. Ahí está el cacique José Manco y su vocero Alejandro Manco, Cristina Pocón es otra vocera, Cristina Cuaterno, el abuelo Ramón Manchado, etc.
Nota: en general se tiende a creer que para conocer y ubicar tehuelches, se lo debe hacer en el ámbito rural, pero la realidad muestra que en su gran mayoría hoy residen en los centros urbanos, tanto en pueblos como en ciudades. Las poblaciones de Chubut con mayor presencia de dicho pueblo son Gobernador Costa, José de San Martín, Alto Río Senguer, Facundo, Río Mayo, Ricardo Rojas, Lago Blanco, Sarmiento, Comodoro Rivadavia, Trelew y Puerto Madryn. En Santa Cruz residen en Pico Truncado, Las Heras, Gobernador Gregores y Río Gallegos.

¿Tehuelche es el que se reconoce como tal? Cómo es su situación actual?

Primero tienen su linaje y segundo se reconocen. Hay muchos que han sido absorbidos por la cultura occidental o por distintas religiosidades y se han perdido. Pero eso no debe servir como una acusación, sucede que ha sido tan grande la persecución, que muchos abuelos, muchos padres, optaron por callar y no transmitir su cultura para poder ser integrados a la sociedad. Una sociedad que discriminó permanentemente a todas las comunidades, no solo a las tehuelches, sino en todo el país. Según un censo que realizamos en el año 2003 las comunidades aborígenes, son siete mil los que se reconocen como tehuelches. También habría que contar cuántas familias han sido absorbidas por la cultura mapuche. El pueblo tehuelche, como decía mi abuelo “no está muerto, sino que está recuperando fuerzas para seguir viviendo”. La juventud tiene una fuerte identidad, pero lamentablemente después tienen que emigrar a las grandes ciudades, como Río Gallegos, Pico Truncado, Caleta Olivia, Rawson, Comodoro, Trelew y después se pierden, culturalmente hablando.
No dejan de ser tehuelches, pero la sociedad occidental los absorbe desde la escuela, los puestos trabajo, etc.

En las ciudades, son los jóvenes mapuches los que están revalorizando su cultura ¿Es distinto lo que sucede con los tehuelches, entonces?

Creo que tiene que ver con la militancia partidaria que pueden llevar a cabo. Hay una ideología y eso es nocivo en el aspecto cultural, pero que es valioso en la presencia activa en los medios de comunicación.

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¿Los tehuelches siguen en contacto entre sí?

Si. El tehuelche es un ser muy particular, de pocas palabras, pero nos encontramos, nos visitamos, compartimos y fusionamos una lucha que tiene más que ver con lo interno y tratar de preservar nuestra cultura, todo lo que se pueda.

¿Cómo hacen para preservar la cultura?

A través de talleres, a través del idioma, del arte textil, que es muy fuerte. Lamentablemente se ha perdido los últimos años el arte de la alfarería. Los talleres se organizan en las casas, donde se encaran desde la cosmovisión y la filosofía, y desde allí a lo idiomático. Nosotros no hacemos difusión de nuestras actividades, porque estamos reorganizándonos internamente. Vamos rotando los lugares donde nos encontramos, Acá somos alrededor de veinte familias.
En Internet se difunde que todo el norte de Patagonia siempre fue mapuche, de Río Negro para arriba. Bueno si, la confederación mapuche siempre existió, fue una de las más importantes, con Calfucurá, Pincén, Alvarito…

¿Pero propiamente mapuches o eran mezcla de varios pueblos?

Mezcla de varios pueblos, era una confederación. Por eso también estaba Sayhueque, nadie se puede olvidar de la participación de Orkeke, de Foyel, de Pincén, que eran la otra pata tehuelche. Siempre que se confrontó con las huestes “wincas” (“de otro pueblo”, en referencia a los occidentales), pero después cada uno preservó su identidad: su idioma, su filosofía, su cosmovisión. En estos dos últimos aspectos coincidimos, lo único diferente es lo idiomático. No se puede confundir la cultura, desde los idiomático, la tehuelche con lo mapuche. También se afirma mucho en la actualidad que mapuches y tehuelches eran un solo pueblo. Eso se está dando en los últimos tiempos. En realidad tendríamos que hablar de toda la indianidad, que ha sido un solo pueblo. Porque convivían, compartían, negociaban, parlamentaban. Vos tenés un montón de vecinos, pero con alguno te llevás mejor que con otro. En esto es lo mismo. En este último tiempo lo que han cambiado son los valores. El niño respetaba al mayor y este a los ancianos y viceversa. Ahora se dan cosas que nunca se habían visto hasta la década del 80, que es criticar a un hermano. Y si existe crítica, se tiene que dar hacia adentro, cuando se hace un camaruco (ritual ceremonial), donde después se realizan las conversaciones privadas. Es decir, si tiene una diferencia con otros va y se la dice, pero no sale a hablar fuera de la comunidad de sus hermanos.

¿Conoce la obra de los investigadores que escribieron la historia de los tehuelches, como Federico Escalada, y qué opinan de ellos?

Nosotros lo charlamos mucho en la comunidad tehuelches. Con la que más compartimos es con la obra de Manuel Molina (un sacerdote salesiano), por su convivencia y la forma en que se involucró con el pueblo tehuelche. Por lo menos cuando aún se hablaban los tres idiomas tehuelches. Después hay un buen trabajo, en la primera parte, del Dr. Federico Escalada, que dicen los abuelos que fue una excelente persona. Pero de alguna manera se trastoca cuando confunde la connivencia entre le pueblo tehuelche y el pueblo mapuche. Inclusive habla del pueblo Araucano (en reemplazo del término mapuche), cuando el pueblo araucano no existe. Mapuche es “gente de la tierra”, y esa es su única Nación. Es como nosotros, tehuelches o Aónik’enk, con un idioma totalmente distinto, como el aoniko aish. Reivindicamos el trabajo de Mario Echeverría Valeta y también es importante desde otro aspecto, desde la ciencia, de Carlos Gradín. Mas allá de que realizaron trabajos “a distancia”, que nunca son lo mismo que cuando estás en el campo, viendo y observando como vive nuestra gente en sus lugares ancestrales. Caso de las comunidades de los Paishman Vera, los Limonao, de los Manco en Kamusu Aike, de los Quilchamal en Chalía, de los Tracaleo y Chicahuala, Manquel, Kankel en Facundo, etc.

Epílogo.

Tras esta entrevista, con Oscar Payaguala comenzamos a trabajar en conjunto, para realizar un libro referido a la toponimia tehuelche de la región central de Patagonia. Detrás de escena siempre estuvo su padre, Ernesto, que hablaba dos lenguas tehuelches y mapudungun, pero que nunca quiso ningún tipo de protagonismo. Chubut y el norte de Santa Cruz poseen una enorme cantidad de topónimos, existentes y olvidados, de origen tehuelches. Qué mayor evidencia que esa, de la correspondencia de ese pueblo con este territorio. Al libro se lo complementó con muchísimas fotos del pasado y el presente.

En la radio LU4 puedes escucharlo de lunes a viernes de 18:30 a 19:45 en su programa “Latir de tierra”.

Selk’nam 04

Sunday, December 20th, 2009

Anne Chapman, de nacionalidad franco-norteamericana, es una de las antropólogas que participó del auge de la antropología social de mediados del siglo XX con el método de observador-participante, es decir, en contacto directo con grupos humanos vivientes. Se dedicó a trabajar con los pueblos de Tierra del Fuego y de Honduras, en momentos en que el foco de interés de los especialistas estaba en México, Guatemala y Brasil. Llegó  a Tierra del Fuego en 1964, invitada por la conocida arqueóloga Annette Laming-Emperaire para colaborar en una prospección arqueológica, interrumpiendo su trabajo de campo en Honduras, como investigadora del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia, dirigido por el antropólogo Claude Lévi-Strauss. Sus fuentes principales han sido tanto los documentos y escritos del sacerdote y etnólogo austriáco Martín Gusinde, quien estuvo con estos pueblos en los años 20, como sus informantes, descendientes indígenas con los que estableció un profundo vínculo.lola2

A fines de ese año conoció a Lola Kiepja; pasó junto a ella tres semanas en 1965 y tres meses en 1966, poco antes de que muriera. Chapman grabó diálogos, cantos y vocabulario en general de Kiepja, que era chamán, tenía un profundo conocimiento de su cultura y hablaba algo en castellano. Por entonces tenía entre 85 y 90 años y vivía sola, cerca del lago Fagnano, en una casa-choza. La impresión más recurrente que se le aparece de ella es, dice, su vivacidad: “Tenía gran entusiasmo y alegría cuando hablaba de su pasado. Eso a pesar de que sus doce hijos habían muerto. A pesar de las grandes tragedias de su vida, cuando empezaba a cantar o contar algo se movía alegre. Habilidad de sobreponerse a su destino, por decirlo así”.lola1

“Era una persona muy excepcional, en el sentido humano. Kiepja realmente se entusiasmó conmigo, me iba a enseñar el idioma. Conocerla fue una gran experiencia en mi vida. Ella ya no estaba muy bien de salud, caminaba con bastón. Pero me proponía ir caminando a lugares distantes muchos kilómetros. A lo último no quería dejarla sola, pero no pude convencerla para que fuera a vivir con algún vecino cercano, donde sabía que iba a tener más atención. Por eso me preocupé para que un enfermero fuera a verla cada dos semanas. Pero usted sabe cómo son estas cosas…” Un peón de estancia chileno la encontró grave y la llevaron al hospital de Río Grande. “No sé cuántos días después, falleció. La bañaron, lo que debe haber sido algo humillante para ella. Ya sabe, el reglamento de estos sitios. Me da pena, también, que le dijeran que yo estaba ahí.” Fue el argumento que encontraron para llevarla al hospital.lola3

La muerte de Kiepja la hizo pensar en desistir sus investigaciones sobre los selk’nam. Pero al año siguiente, cuando volvió para traducir lo que había grabado, encontró que Angela Loij, amiga de Lola, conocía mucho de sus antepasados: “Fue de madre y padre selk’nam, y gracias a ella pude continuar mis estudios sobre esta cultura. Cuando Angela nació, a comienzos de siglo, los blancos ya habían destruido el modo de vida indígena. Pero creció entre su gente, y convivió muchos años con las ancianas indígenas en la misión salesiana de Río Grande. Creo que se sentía selk’nam, aunque era demasiado tarde para ser selk’nam. Murió repentinamente en mayo del ‘74.” En 1967 Chapman también conoció a Federico Echauline, un mestizo –su padre fue un navegante noruego– que había sido iniciado en el hain y trabajó en estancias toda su vida. “Era formidable, muy inteligente y sabía mucho de los selk’nam. Todavía hay descendientes, pero están fuera de las tradiciones: no lo vivieron, no saben. Están reclamando tierras, y está bien. Consiguieron un terreno en la cabecera del lago Fagnano, tienen sus cosas ahí.”
Pese a los esfuerzos bien intencionados de los misioneros salesianos y otros blancos como los hijos del misionero T. Bridges, los selk’nam desaparecieron a raíz del encuentro con los blancos. Fueron asesinados, murieron de enfermedades aportadas por los blancos y fueron deportados fuera de la zona. Otros sucumbieron en luchas fraticidas de los últimos veinte años del siglo pasado y principio de éste.

“The Ona people” (1973) con guión de Anne Chapman y dirigido por la antropóloga argentina Ana María Montes y Jorge Prelorán.